Los mercados de divisas tienen por objetivo fijar los tipos de cambio entre distintos pares en función de la oferta y la demanda de las mismas, derivada de los flujos monetarios internacionales del comercio, inversiones o especulación.
En un mundo globalizado las economías de los países son muy dependientes de los tipos de cambio así establecidos y determinadas circunstancias del mercado pueden alterar de forma significativa el supuesto equilibrio de sus divisas. Como es imposible regular el mercado para conciliar los distintos intereses y establecer cambios que satisfagan a todos, se deja a éste la tarea de determinar los tipos de cambio.
